Licencia Social y Sostenibilidad en Perú: Un Análisis

Montañas Verdes Y Marrones

Perú: cómo se obtiene licencia social y confianza comunitaria para proyectos sostenibles

La licencia social para proyectos sostenibles en Perú es un proceso dinámico que combina cumplimiento legal, diálogo intercultural, gestión ambiental rigurosa y reparto justo de beneficios. Obtener y mantener esa licencia implica más que permisos formales: requiere confianza verificable por parte de comunidades locales, autoridades regionales y la sociedad civil. A continuación se expone una guía práctica, con marco legal, herramientas y ejemplos peruanos.

En qué consiste la licencia social y cuál es su relevancia

La licencia social es el nivel de aceptación y confianza que la comunidad y otros actores locales otorgan a un proyecto. No es un permiso legal, sino un reconocimiento social que reduce riesgos operativos y reputacionales. Su importancia en Perú es especialmente alta en minería, energía, infraestructura y agricultura por la presencia de comunidades indígenas y rurales, y por la sensibilidad sobre recursos hídricos y territorios.

Marco legal y actores clave en Perú

– Perú ha confirmado su adhesión al Convenio 169 de la OIT, instrumento que reconoce derechos colectivos de los pueblos indígenas y exige llevar a cabo procesos de consulta previa. – La Ley N.º 29785 fija el marco que regula la consulta previa a pueblos indígenas u originarios, coordinada por el Estado con la participación del Ministerio de Cultura. – Entre las autoridades y entidades pertinentes se incluyen gobiernos locales y regionales, el Ministerio de Cultura, SENACE encargado de la evaluación de impacto ambiental, OEFA responsable de la fiscalización ambiental, así como fiscalías y la defensoría del pueblo. – Los actores no estatales abarcan comunidades campesinas e indígenas, organizaciones locales, municipalidades, empresas privadas, organizaciones no gubernamentales y medios locales.

Causas frecuentes de conflicto: lecciones de casos peruanos

– Agua y gestión territorial: inquietud por posibles impactos en manantiales de agua potable y zonas de riego, con ejemplos notorios como Conga en Cajamarca y Tía María en Arequipa. – Consultas comunitarias percibidas como tardías o insuficientes, lo que alimenta la sensación de imposición y detona manifestaciones. – Escasa claridad respecto a los beneficios económicos y a las oportunidades de empleo para la población local. – Sensación de daño ambiental, sea comprobado o latente, junto con la falta de medidas de mitigación que puedan verificarse. – Canales de comunicación poco funcionales y ausencia de vías accesibles para presentar quejas.

Aprendizajes: proyectos que fallaron lo hicieron por falta de diálogo temprano, análisis intercultural y reparto visible de beneficios. Casos con avances positivos combinaron acuerdos firmados, fondos fiduciarios, contratación local y monitoreo independiente.

Fases para obtener licencia social: hoja de ruta práctica

  • Diagnóstico participativo temprano: mapeo de actores, análisis socioeconómico y cultural, línea base ambiental y percepción comunitaria antes de la decisión final de inversión.
  • Diseño conjunto de medidas: co-diseñar programas de gestión ambiental, compensación y desarrollo local con representantes legítimos.
  • Consulta y consentimiento: respetar la normativa de consulta previa cuando corresponda y promover procesos de debate y consenso con información comprensible.
  • Acuerdos formales de beneficio compartido: convenios marco, acuerdos de gobernanza local, fondos comunitarios o fideicomisos con reglas claras y auditables.
  • Contratación y desarrollo de capacidades: objetivos concretos de empleo local, formación técnica y cadenas de suministro locales.
  • Mecanismo de quejas y resolución rápida: canal permanente, acceso a mediación independiente y tiempos claros de respuesta.
  • Monitoreo participativo e independencia: indicadores públicos, auditorías externas e inclusión de observadores comunitarios.
  • Gestión adaptativa y transparencia continua: ajustar medidas según resultados y publicar información comprensible sobre ejecución y finanzas.

Instrumentos y métodos específicos

  • Convenios de desarrollo local: contratos entre empresa y comunidades con metas medibles (infraestructura, salud, educación, empleo).
  • Fideicomisos o fondos de inversión social: administración independiente de recursos para proyectos locales con reglas acordadas.
  • Mesas de diálogo y comités mixtos: instancias regulares con representación comunitaria, municipal y empresarial con actas públicas.
  • Monitoreo comunitario: protocolos de seguimiento participativo del agua, biodiversidad y emisiones, con resultados públicos.
  • Programas de contratación local y encadenamientos productivos: objetivos cuantificados de compras a proveedores locales y capacitación técnica.
  • Políticas de transparencia: portales de datos, reportes en lenguaje local y reportes ambientales verificados por terceros.

Indicadores prácticos para medir licencia social

  • Porcentaje de comunidades con acuerdos firmados y vigentes.
  • Nivel de aceptación en encuestas periódicas de percepción comunitaria.
  • Número y tiempo de resolución de quejas registradas.
  • Empleo local directo e indirecto como porcentaje del total.
  • Monto desembolsado en proyectos de desarrollo local gestionados de forma participativa.
  • Resultados de auditorías ambientales y cumplimiento de planes de manejo.

Resolución de conflictos y gobernanza

– Dar prioridad a mecanismos preventivos como el diálogo constante, la transparencia y una ejecución claramente verificable. – Cuando aparezca un desacuerdo, recurrir a canales autónomos de mediación (municipal, regional, defensoría del pueblo o terceros aceptados por ambas partes). – Evitar que las acciones policiales sean la respuesta inicial, favoreciendo procesos de negociación con tiempos definidos y compromisos graduales. – Incluir sanciones y cláusulas de revisión dentro de los acuerdos para asegurar su cumplimiento y permitir ajustes cuando sea necesario.

Buenas prácticas sectoriales

  • Minería: planes de cierre tempranos, manejo del agua con estaciones de monitoreo comunitarias, acuerdos de uso de vías y compensaciones por transporte.
  • Energía e hidrocarburos: rutas de diálogo para impactos en movilidad, protocolos por seguridad alimentaria y rutas de contratación para proveedores locales.
  • Infraestructura: estudios participativos de impacto social, programas de mitigación de ruido y polvareda, empleo estacional con prioridades locales.
  • Agricultura y agroindustria: asistencia técnica permanente, mejora de mercados locales y esquemas de acceso al agua que respeten usos tradicionales.

Ejemplos representativos y lecciones obtenidas

Conga (Cajamarca): la desconfianza en torno al uso del agua y una comunicación que llegó demasiado tarde generaron disputas prolongadas; la principal enseñanza fue incorporar evaluaciones hídricas participativas y consensuar la administración del recurso antes de impulsar el proyecto. – Tía María (Arequipa): las manifestaciones derivadas de percepciones sobre efectos económicos y ambientales evidenciaron que la participación social y la entrega de beneficios tangibles para los pequeños agricultores resultan decisivas. – Proyectos con mejores resultados: los que implementaron fondos fiduciarios con gobernanza compartida, sumaron proveedores locales y promovieron supervisión independiente lograron disminuir fricciones y alcanzar una aceptación más estable a lo largo del tiempo.

Checklist operativo para equipos del proyecto

  • ¿Se llevó a cabo un mapeo de actores y se reconocieron líderes con legitimidad?
  • ¿Existe una línea base ambiental y social difundida y explicada en el idioma local?
  • ¿Se elaboraron mecanismos de participación y consulta acordes con la cultura de la comunidad?
  • ¿Hay un fondo o sistema de beneficios con gobernanza clara y sometido a auditorías?
  • ¿Se implementó un canal de quejas accesible y con tiempos de respuesta definidos?
  • ¿Se fijaron indicadores públicos junto con un calendario para el monitoreo participativo?
  • ¿Se incluyó desde el comienzo un plan de cierre y de legado social?

Riesgos de no lograr la licencia social

El costo puede ser económico (retrasos, paralizaciones, pérdida de inversión), institucional (sanciones, revocación de permisos), y reputacional (pérdida de acceso a mercados y financiamiento). En Perú, la sensibilidad sobre recursos hídricos y territorios tradicionales hace que la ausencia de licencia social derive frecuentemente en conflictos prolongados.

Construir licencia social en Perú exige tiempo, respeto intercultural y transformación de la relación empresa–comunidad hacia la coproducción de beneficios y manejo de riesgos. La combinación de cumplimiento legal (consulta previa, evaluaciones ambientales), medidas tangibles de desarrollo local, transparencia financiera y monitoreo independiente crea las condiciones para que los proyectos no solo sean viables económicamente, sino social y ambientalmente sostenibles. La confianza se gana con hechos verificables, diálogo constante y la capacidad de adaptar los compromisos cuando la realidad lo exige; es una inversión estratégica que protege la viabilidad del proyecto y el bienestar de las comunidades a largo plazo.